domingo, 15 de febrero de 2015

Objetos en el espacio.

Me pasa que no me los puedo tomar en serio cuando me dicen "te voy a partir la cara", o van del rollo "soy la única víctima realmente afectada". Me pasa que veo tanta hipocresía que me dan ganas de soltarles una hostia en la cara y eso que no soy el más indicado, porque realmente todos lo somos un poco. Me pasa que la gente fea se cree fea y la gente guapa lo da por sabido. No entiendo cuando dicen que la belleza exterior no existe, pues claro que existe, a caso no habéis visto a alguien  por la calle y habéis dicho pufff. ¿A caso no has conocido a alguien que te ha acabado gustando, y al mes preferías no haberla besado nunca?. Porque a mí sí. No son superficiales pero se niegan a escuchar las críticas de su aspecto, son la polla en bicicleta, especiales, anormales y demás... En estos tiempos sentirse normal es un lujo.
He caído muchas veces, me he quejado del golpe pero no del escozor. Me he visto tumbado en la cama sin nada que hacer y mucho en que pensar, me he visto con los ojos del resto y me la sudaba, el espejo no te miente si eres realista. Todos seguimos una tendencia para qué negarlo.

Me pasa que la he buscado entre las luces rojas con la esperanza de que con el agobio y el ambiente cargado de violencia saliera a fumar fuera. Me pasa que entre el rebaño tú destacas, que no te conozco pero mi intuición me dice que no me pare a mirarte demasiado. Quizá sería más fácil con dos copas de más. No te mientas, no eres perfecta pero puede que olvidemos de dónde venimos, y perdonar a quienes nos hicieron de esta manera. Me pasa que hablan de drogas, chicos malos, y fantasmas de sus antiguos enamorados. No me drogo, cada noche la melancolía me trae rabia de forma distinta.
Me pasa que quiero hablar pero no sé, pierdo mis ambiciones por tipas cómo tú. Mis sueños de ser una estrella se vuelven puta niebla. Mi sueño de estar al lado de la estrella polar se difumina con tu saliva, dejo de querer ser una estrella y que seas tú la mía.

Exterminemos al resto, quiero sentir lo que una vez mi corazón dijo y mi boca nunca declaró. Acabemos con esta distancia social y de altura, te aseguro que no tendrán cojones a copiarnos. Dibujemos gilipolleces en los cristales empañados, pongamos luces cálidas para endiosar con el vapor de agua.
No tendrán huevos a superarnos. No corras, no temas, no te rindas, a día de hoy todos prometen y nadie hace. No corras, no temas, no te calles, que a día de hoy hasta las piedras son ambiguas, los ríos suben, y las sonrisas de la gente dan más miedo que confianza. No te rindas, no tendrán la valentía suficiente ni para desafiarnos.

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