martes, 6 de enero de 2015

Esta boca es mía.

Iba caminando por la calle y se me cayó una moneda de 20 céntimos. La recogiste sabiendo que era mía, por mi manía de poner el carboncillo (y todo) en el bolsillo derecho. Me viniste a buscar y eso que ya no estamos en la misma ciudad. Me dijiste: 'Toma, deme mi tiempo perdido', pero no supe decir más que: 'Cariño, yo también lo he perdido, ni tengo oro suficiente para pagarte.'

Iba caminando por la calle y me tropecé con una excusa, un llavero viejo de Fito. Te fui a buscar pero no había nadie en tu casa como siempre, y esa es tu maldita manía la de dejar todas las luces encendidas. Quizá te había ido a buscar Romeo o Julieta por la parte de atrás. Pues te gustaban los dos.

Me fui a un bar y en la distancia te vi bailar como si bailases para mi. ¿Estás orgullosa? porque hacía tiempo que no te escribía, aún siendo una creación tuya. Sí, ninguno de esta habitación sabe que están bailando al rededor del fuego. Sólo dicen: 'Sigue, sigue, sigue'. Y quizá no me conviene forzar mi voz enterrada en el vacío, quizá no me conviene hacer nada de nada. Quizá en este bar alguien que se rinde menos te encontrará, y se alegrará como si en vez de 20 céntimos fueras un lingote.

No tengo nada que echarte en cara, de alguna forma conseguiste continuar a tu manera. Y aunque fuera con mentiras no puedo seguir enfadado, ni triste. Porque valgo más que 20 centimos, valgo más que un recuerdo. Quizá sólo estoy decepcionado, el 'See you soon' se hizo demasiado largo, chica.

Intenté ser paciente y no había nada que esperar. Cogí este viejo llavero y mi colgante, me marché del porche a mi casa de luces apagadas. No estoy loco, sólo decepcionado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario