lunes, 19 de enero de 2015

Apología de los pecados.


Por ti.
Por ti hasta el entretenimiento aburre.
Por ti hasta camino por la colina. 

Hace tiempo que te conocí.
Harán dos años el catorce de abril.
Tus mentiras sabían a hachís,
mi vicio era la muerte y la vida un némesis.
Pero dime ahora quién canta por ti.
No te quise bien, no te quise bien.
No te quise bien, pero mi vida te dí.

Más quisiera yo que en la cama le pusieramos fin.
A ver si no me mientes de una puta vez.
Te cambié por un do re mi fa sol la si.

Sabes que tu boca sabe bien.
Sabes que tu coño sabe a miel.
Sabes de tu belleza en las tetas,
y tu lengua lo aprovecha.

No se cómo y no se porqué.
Mi felicidad te hizo infeliz.
Buscando en mi, me perdí a mi mismo.
Al final tu culo era la respuesta.
No me jodas ahora que lo he encontrado,
quiero tenerlo entre mis manos.

El tiempo es un pronombre relativo,
contigo es un segundo, sin ti ni respiro.
Mi poder es que no tienen poder sobre mí,
si eso un viejo padawan o ciudadano
gomorrano.

Dije: Abuela, bon vayage.
Todos estos daños no los cura ni un psiquiátrico.
Dije: Tía, gracias por las puñaladas.
Hoy en día no sabría ni distinguir las llamas del agua.
Sólo se dónde nos uniremos todos.

Me he liado con todos los pecados,
pero al menos soy sincero.
He pagado el festín de vuestra ida.
He pagado estos años con depresión,
y canciones que hablan del rencor.

Por vosotros.
Por vosotros mantengo mi actual odio.
Sólo las victimas deberían hablar,
pero siempre lo hacen los atontados. 

Como gitanos, como corruptos.
Se quejan y la verdad no siempre la llevan. 
Bombardeamos la zona sin importar los civiles.
Gentuza. Hijos de puta. 

jueves, 15 de enero de 2015

Actriz de cine mudo.

Nach me despierta a las 6:30 a.m. con su voz cansada para mi cerebro aún con sueño, pensando en voz alta. Hace frío fuera, pero en esta cama hace tanto calor que empaño las ventanas. Ojalá hubiera un resquicio de luz, o algo. Oscuridad y sueño es el resumen de esta casa.
Me desnudas, y al quitarme el pijama de invierno se oye un ruido mudo. Me pregunto de donde sale ese sonido por el cambio de temperatura. Piso firme el suelo y se me estremecen los dedos, se me eriza el pelo, y me despierto. ¿Eres tu?. Preparo un desayuno a solas, en compañía. No desayuno café, pero simulo que lo hago, imito a uno de esos personajes de cine. Serio, misterioso y vacío, soy buen actor.

Cojo mi chaqueta, mi mochila y mis auriculares en tu busca, lo juro. Pero tengo algunas preguntas que no me atrevo a preguntar. El frío me deja fuera de señal y tan sólo me puedes pillar por sorpresa. Quiero releer contigo, que me muestres lo que ya me enseñaron. Juraría que es invención mía esta melancolía, que estos nervios son solo producto de una mala suma. Ese aparatoso accidente entre ella y yo hace que crea más en ti y en mi. Por tu culpa tengo los pelos en punta, e irónicamente has fundido mis nervios de acero con tu calor. Quizá así quepa en tus grietas.

No tengo un cuerpo de lujo ni una salud increíble, pero te aseguro que yo no cambio mi actitud con la moda, ni hago caso a los idiotas que definen el cómo llevar mi ropa. Me contagié de Robe y cada vez que enseño el corazón enseño también la polla. Me contagié del asqueroso resfriado y sarpullido, algunos lo llaman amor.

Entonces, actriz del cine mudo, ¿cambiarías mis baladas triste por bases guapas?. Mi escozor agrio por tu boca de tequila y sal. Quizá hasta nos parecemos en el fondo. Quizá hasta me gustes un poco.

Actriz del cine mudo, con tus ojos dices todo, pero no quiero decir: "Entre miradas se quedó". Actriz del cine mudo haz temblar el suelo con tu voz, que tiemble el micrófono, que se desincronice el audio y la imagen de esta estúpida comedia. Te convertirás en la reina del asqueroso cine actual.




martes, 6 de enero de 2015

Esta boca es mía.

Iba caminando por la calle y se me cayó una moneda de 20 céntimos. La recogiste sabiendo que era mía, por mi manía de poner el carboncillo (y todo) en el bolsillo derecho. Me viniste a buscar y eso que ya no estamos en la misma ciudad. Me dijiste: 'Toma, deme mi tiempo perdido', pero no supe decir más que: 'Cariño, yo también lo he perdido, ni tengo oro suficiente para pagarte.'

Iba caminando por la calle y me tropecé con una excusa, un llavero viejo de Fito. Te fui a buscar pero no había nadie en tu casa como siempre, y esa es tu maldita manía la de dejar todas las luces encendidas. Quizá te había ido a buscar Romeo o Julieta por la parte de atrás. Pues te gustaban los dos.

Me fui a un bar y en la distancia te vi bailar como si bailases para mi. ¿Estás orgullosa? porque hacía tiempo que no te escribía, aún siendo una creación tuya. Sí, ninguno de esta habitación sabe que están bailando al rededor del fuego. Sólo dicen: 'Sigue, sigue, sigue'. Y quizá no me conviene forzar mi voz enterrada en el vacío, quizá no me conviene hacer nada de nada. Quizá en este bar alguien que se rinde menos te encontrará, y se alegrará como si en vez de 20 céntimos fueras un lingote.

No tengo nada que echarte en cara, de alguna forma conseguiste continuar a tu manera. Y aunque fuera con mentiras no puedo seguir enfadado, ni triste. Porque valgo más que 20 centimos, valgo más que un recuerdo. Quizá sólo estoy decepcionado, el 'See you soon' se hizo demasiado largo, chica.

Intenté ser paciente y no había nada que esperar. Cogí este viejo llavero y mi colgante, me marché del porche a mi casa de luces apagadas. No estoy loco, sólo decepcionado.