martes, 2 de septiembre de 2014

Juez subjetivo.

Hoy vengo con un mensaje que puede sonar a arrogancia, egoísmo, o quizá solo sea la voz de la venganza. No se que venganza, solo se que es de igual color. No es que os trate mal por gusto, es solo que nadie quiere las cosas rotas, es solo que nadie quiere ponerse mis dichosas gafas. No disfruto de los arcoiris, ni del color vivo del césped... solo la intensidad del negro en lo blanco y negro. La gente parece no saber que puede perderlo todo con tan solo malas acciones; parecen no entender que me dan realmente igual, que hace tiempo que no necesito que me chupen el culo... Que no quiero, repito, no quiero que estén cerca mio si no les caigo bien. Estoy cansado de vuestras sonrisas de cerámica, vuestra sabiduría máxima, y de vuestro calor frío y falso. Porque aunque no calienta, si agobia. Estoy cansado, no sé de qué, algunos dicen que de sentir o pensar demasiado, pero no tengo ni idea realmente. No se el maldito camino de vuelta a casa, y para el colmo estúpidos koalas se han enganchado a mi entorno... absorbiendo lo que ellos quiere absorber, no se si me entendéis. Después de todo tan solo tengo una pregunta que no tiene un veredicto todavía, ¿estoy viviendo bien mi vida, o no?. Yo qué se, aún soy un puto arquitecto de morales y dudas existenciales, que poco a poco construye un muro, mi muro. El muro donde encerrarme cuando sea lo bastante mayor como para estar fuera, y que la rebeldía estúpida de la juventud me triture. Un muro que impedirá que me hagan polvo, hasta que la muerte se encargue de ello, hasta que la muerte me separe de mis leyes. O quizás ni sea así, quizás solo soy bueno siendo joven. Sea como sea estoy cansado como para seguir yéndome por las ramas, pero es que ni los koalas siguen su instinto de semiratas. Ratas, sois unas putas ratas. Os odio a veces, o a ratos tal vez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario