lunes, 11 de agosto de 2014

Maldito Sgt. Pepper

Puse mi mitad sobre la mesa.
-¿Lo tomas o lo dejas?
-Paso palabra. Dijiste.
-Lo siento pero no puedes cambiar mis reglas.
-Uy, que pena.
-La realidad siempre quema.
Puse en un frasco asquerosos sueños de verano. Eras la única culpable, pero yo aún así quería llevar todo a cuestas, o así lo veía. ¿Conformarme? mis ojos no quieren que los tape... ¿Atarme? era tu perro pero no un cobarde. Nunca tuve nada que darte, la verdad era mi única herramienta para conquistarte... ¿Y de qué sirvió tanto arte, tanto arte, si a fin de cuentas al hacerme daño ni te lo pensaste?.
Y puedo quedar como un gilipollas, o un cretino, pero la perfección que veía en ti era real, tan real como cuando digo que si un día volvieses no te diría que no, pero tampoco te daría todo. Una cría, un producto, el somnífero que me hacia dormir tranquilo, una creadora de sueños... nunca antes había creído en amuletos. Quizá nunca debimos dar el paso. Quizá no debí esperar tanto. Yo fui quien te alumbraba, quien encendía la llama que nunca alcanzaba por si sola a crear su propia magia.
-Si quieres te vas, y si no puedes me avisas, que yo si puedo caminar.
-Tu verás.
-Que raro que me dejes tener tanta libertad.
-A ver si te dejas de quejar y haces algo ya.
-De inmediato querido capitán.
Y así es como Sgt. pepper me llevó a su 'lonely hearts club band'.
Y así es como se cuenta algo sin explicación alguna, algo que nunca quise llegar a vivir, pero que debía haber vivido. Si o si.

No hay comentarios:

Publicar un comentario