Suerte, suerte de haber nacido sano, de no tener más dificultad que la de pensar demasiado.
Ni atado, ni limitado por un asqueroso aparato. Sujeto al suelo por los pies, para bien supongo. Suerte de poder andar, correr, y lástima de no volar... de cuerpo supongo. Mi mente tan rápida, es capaz de hacerlo, o quizás tan lenta que hasta el viento se la lleva. Suerte de caer y seguir aún de pie. Suerte de haberme roto el corazón y seguir de una pieza. Suerte de haber perdido la razón, o de nunca haberla encontrado. Lástima de derrochar mi inspiración en poemas para malas parejas. Suerte de que hayan rechazado mi amor donado, porque si no estaba enamorado dudo que hubiese seguido bombeando. Suerte de poder recordar sin llorar, de poder perdonar sin olvidar. Lástima de morir tantas veces, lástima de vivir tan solo una vez, una época. Suerte de haberte tenido, lástima que te hayas ido. Suerte de que seas feliz en otro lugar, lástima que mi lugar sea el ayer. No se si aún estoy cuerdo, o jodidamente ciego. No, no, ya no sé qué tengo, espero, creo, veo, quiero, deseo, pierdo, encuentro u olvido. Ya no sé ni que escribo, ya no sé si es una lástima o pura suerte. Solo sé que sigo vivo, supongo. Eso dicen.
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