Me estoy quedando sin argumentos y sin días. La verdad es que tus ojos achantan, recogen toda la gama de verdes insanos. Es decir, de esos que tu padre te lleva diciendo toda la vida que no hay que ni probar, de esos que dicen que una vez que caes no sales, que te vuelves tonto porque matan neuronas. Y si tuviera que llamarte de alguna forma te llamaría amazonas, rebelde y enigmática. La única dueña y creadora del oxigeno que respiramos, el mismo que nos quitan cuando nos dejan sin aliento. Se que es incoherente pero es una verdad universal que eres capaz de hacer las dos cosas, darnos y quitarnos la vida... el exceso de oxigeno forma ozono y al final acaba siendo venenoso.
No voy a negar que veo como te manosean los yonkis, cogiendo un boli como a un porro mientras escriben su arte dañado. Se les nota tristes por un sistema que los comprime, haciendo que sean estrellas sin luz que irradian motivos de inspiración suicida. Entiendo que les hagas compañía, ellos tienen la sabiduría que ningún rico jamás sabría. Entiendo tu vestimenta cincuentera, tu sudadera con la cremallera abierta, y tus pantalones doblados. Un poco, lo suficiente para dejar ver la cuerda roja del tobillo, y las nike de moda. Me tomas por un niño, pretendiendo enseñarme cada letra de la palabra sexo, y yo tratando de que entiendas que los mejores polvos están entre versos. Por suerte conseguimos llegar a un acuerdo, e hicimos del sexo un verbo intermedio entre juego y sentimiento. Los pesimistas siempre dicen que: "el trailer siempre es de lujo aun que la película no valga ni un puto duro". Se que yo también lo soy pero me das motivos, y no importa si me estoy quedando sin argumentos para componer en verde. Te pediría que dejes de manipular mi vista pero no lo hagas, no dejes de refractar la luz gris porque necesito arcoiris que vomitar para limpiarme por dentro.
Quizá sólo tendríamos que mirar el paisaje y seguir.
Quizá sólo tendría que escribir pensando en ti.
Quizá sólo juntos podríamos ser diferentes a esa panda de idiotas.
Te lo juro, son la mayoría unos gilipollas de diferente forma pero son unos gilipollas.
Quizá será que son todos unas ratas, llamándonos de mil maneras para criticar al que quiere con cabeza. No significa que quiera todo lo que se me mete en la cabeza, a veces es pura rabieta.
Verde, dáme verde.
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