domingo, 28 de diciembre de 2014

Uñas postizas naturales.

Te cuestioné como a cualquier afirmación, pero así fue, cómo dijiste. A veces me pregunto si llamo amigos a simples personas que les doy igual, y que sólo están para hablar. ¿Por qué debo ser diferente? quizá sería mas fácil ser así. Sé, y de sobra que el odio es la poesía menos ciega, y que siempre he intentado ser un ladrón, robando las características de la realidad. La pregunta es: ¿A quién no?. Me gustaría hacer una canción que todos escuchen cuando estén tristes, una letra que todos lean cuando necesiten leer, y una melodía que se pegue hasta el culo cuando intenten despegar el pasado. ¿A quién no?. Me gustaría ser la promesa de navidad de alguien, el té caliente que no se te ha olvidado beber, y ese instante que te recuerda tu vida antes de morir. Ser el maestro que aprende con sus alumnos, y el alumno que se la suda el profesor. Pero sobre todo me gustaría tener mas que ser, las palabras que vienen tardías cuando la discusión está finiquitada. ¿Os imagináis tenerlas siempre a disposición sin que lleguen cuando se les da la gana?, a más de uno le habría cerrado el pico. Quizá Lennon tenía razón y Walter Raleigh era un estúpido que no callaba, el pesado.
Pero me hubiese gustado tener su don de la palabra, tratar de cariño al arte, y poder mantener esta casa juntos. Cogerla de la mano y con la otra del culo, y bailar así un tango improvisado. En un punto muerto entre la confianza y el respeto. Querría un poco más, no me basta con ser de acero y cristal (Who is it, who is it, who is it?). Querría poder decir sí sin pensar, pero también querría que pidieras tanto como yo; eres tan difícil de explicar cómo de entender.
Pero la única diferencia entre tu estilo y el mío, cariño, es que el tuyo es inaudito pero yo no me pongo despertadores. Despierto de forma automática cada vez que soy capaz de dar sujeto y verbo a emociones de las que pocos hablan. Y si, no voy a decir mentiras para parecer amable, sabio, o cualquier cosa. La diferencia es que he aprendido a ser yo sin creérmelo, porque sé de sobra que sólo se caminar, y aún así me cuesta. Sólo tú mantienes mis ojos abiertos, sólo tu estilo. Yo no supe cultivar.


sábado, 20 de diciembre de 2014

Verde, dáme verde.

Me estoy quedando sin argumentos y sin días. La verdad es que tus ojos achantan, recogen toda la gama de verdes insanos. Es decir, de esos que tu padre te lleva diciendo toda la vida que no hay que ni probar, de esos que dicen que una vez que caes no sales, que te vuelves tonto porque matan neuronas. Y si tuviera que llamarte de alguna forma te llamaría amazonas, rebelde y enigmática. La única dueña y creadora del oxigeno que respiramos, el mismo que nos quitan cuando nos dejan sin aliento. Se que es incoherente pero es una verdad universal que eres capaz de hacer las dos cosas, darnos y quitarnos la vida... el exceso de oxigeno forma ozono y al final acaba siendo venenoso.
No voy a negar que veo como te manosean los yonkis, cogiendo un boli como a un porro mientras escriben su arte dañado. Se les nota tristes por un sistema que los comprime, haciendo que sean estrellas sin luz que irradian motivos de inspiración suicida. Entiendo que les hagas compañía, ellos tienen la sabiduría que ningún rico jamás sabría. Entiendo tu vestimenta cincuentera, tu sudadera con la cremallera abierta, y tus pantalones doblados. Un poco, lo suficiente para dejar ver la cuerda roja del tobillo, y las nike de moda. Me tomas por un niño, pretendiendo enseñarme cada letra de la palabra sexo, y yo tratando de que entiendas que los mejores polvos están entre versos. Por suerte conseguimos llegar a un acuerdo, e hicimos del sexo un verbo intermedio entre juego y sentimiento. Los pesimistas siempre dicen que: "el trailer siempre es de lujo aun que la película no valga ni un puto duro". Se que yo también lo soy pero me das motivos, y no importa si me estoy quedando sin argumentos para componer en verde. Te pediría que dejes de manipular mi vista pero no lo hagas, no dejes de refractar la luz gris porque necesito arcoiris que vomitar para limpiarme por dentro.

Quizá sólo tendríamos que mirar el paisaje y seguir.
Quizá sólo tendría que escribir pensando en ti.
Quizá sólo juntos podríamos ser diferentes a esa panda de idiotas.
Te lo juro, son la mayoría unos gilipollas de diferente forma pero son unos gilipollas.
Quizá será que son todos unas ratas, llamándonos de mil maneras para criticar al que quiere con cabeza. No significa que quiera todo lo que se me mete en la cabeza, a veces es pura rabieta.


Verde, dáme verde.

martes, 16 de diciembre de 2014

Noticias.

Es una semana muy rara. El lunes pasado me quedé sin inspiración, y dejé de escribir mi libro. Por alguna razón se fue todo, las ideas, lo que iba suceder con el protagonista, y el nombre de algunos personajes. De tal forma que me ha inspirado a una nueva entrada, y ya de paso hablaros sobre el libro. No es nada del otro mundo, pero sí percepciones propias que si se quedan dentro de mi, me harían explotar como una palomita, o un astronauta perdido en el espacio, sin traje y con la gran fuerza de la libertad absoluta. Se de sobra que esto no es mi fuerte, y probablemente nada porque siempre hay gente mejor. Se que si pretendo enseñar algo, vendrá un filósofo y me hará callar. Se que si intento demostrar algo, vendrá un científico y me lo falseará. Ciertamente se que nunca llegamos a estar lo suficientemente solos como para pensar, y descubrir nosotros mismos lo que queremos realmente. Lamentablemente yo nunca he sabido lo que quiero, pero si lo que no quiero. Odio que intenten entenderme, copiarme o tan solo estar, no me da la gana dar ni recibir nada. Odio que se sientan únicos, aunque a veces les envidio. Qué yo daría por algo de verdad, y es que ya lo he dicho muchas veces... creo que se han olvidado de ponerme mis partículas de la gran estrella que nos generó, supuestamente. A veces me confundo con mi propio personaje, y me pregunto: ¿No seré yo el que está olvidando? ¿No seré yo ese ser plano?. Pero desde luego se que no lo podría ser, al menos no el protagonista, si eso uno de esos personajes secundarios que aparecen de vez en cuando, dicen algo raro o impertinente y se largan. Llevo casi dos meses escribiéndolo, y voy por el tercer capitulo aún. Voy a poner un fragmento algo cursi del libro, para que veáis que tal, lo podrían interpretar como un libro de amor, pero que va... Por lo menos no es mi intención, y dudo muchísimo que sea el tema principal, me daría asco hasta a mi mismo, sinceramente.

   -No creo que podamos estar nunca juntos. No podría si quiera respirar tu mismo oxigeno sabiendo   que me están robando. No, no podría. Tampoco sería capaz de decirte que te quedes, no puedo  ofrecerte mas que ese simple camionero. 
  +Tampoco es que pretenda tener más... ¿Entonces nunca me vendrás a visitar?
   - No podría ni pisar tu pueblo. A demás de que me cargaría al camionero, no dejaría de pensar que   puedo llegar a verte, y moriría si no lo hago. ¿Me entiendes? 
  +Quizá hago mal diciendo que te extrañaré, pero nunca he sabido en qué parte de la novela  estuvimos. Pero sobre todo lo que mas me fastidia es que no seas tu el que me haya dejado  huella. Siempre quise un poeta, y no se cómo he acabado cambiando tanto.
   -Se ve que dos rivales en el mismo bando no hacen que la guerra cambie. 
   +Lo se, y no lo hemos hecho tan mal sabiendo que tan sólo eramos dos niños. 
   -Hubiese preferido jugar al parchís, ahí al menos podría haber ganado alguno y no un empate en  la final, ¿desde cuando se ha visto, dos ganadores y dos perdedores? ¿desde cuando?.