sábado, 8 de noviembre de 2014

Releer.





Nunca he sabido como hacer una entrada realmente. ¿Hay algo que diga qué está bien o está mal, porque sinceramente creo que no. Todo va en relación a los gustos de cada uno, y por primera vez voy a escribir para ti, si, para ti, para el Yo de cada uno de vosotros. Solo quiero decir que tu eres tu, no olvides de dónde vienes y a dónde vas. 

Si alguna vez consigues tus sueños recuerda que eso no te hará feliz, párate a pensar que sentías, el qué sientes ahora y lo que sentías antes de ahora. Si alguna vez el ego te vuelve ciego lee esto. Aunque se de sobra que te han tratado mal por un ego demasiado subido, el cual en la vida has visto. Quizá está allí... por las estrellas, o es que no existe quien sabe.

Y si alguna vez tienes una familia recuerda que no es tu sueño, pero no todo el mundo sueña lo mismo. Se que no se te daría bien ser padre, porque todo eso de meterte u ocuparte de la vida de alguien no se te da demasiado bien. Creo que sólo sabes quejarte, y con quejas no se enseña, porque si no tu hijo sería como yo. Como mi hijo.

Y si acabas sólo recuerda que siempre es como te has visto, no te sorprendas. No te niegues a la melancolía que las noches te ofrecen, pues nadie mas te hará compañía. Vive, vive a través del recuerdo... porque todos sentimos. Hasta el que dice que no, aún recuerda el cómo se debería de sentir. Y si hallas refugio en casas de harina y sueños de ácido, recuerda que eso nunca fue tu estilo, que el fino cabello blanco de la soledad no es para nosotros.

Si alguna vez la encuentras y consigues calmar esta sed que sientes desde sabes Dios cuando, no lo hagas mal, sabes que nunca querría herirte de cualquier manera. No hagas que renuncie a su forma de ser, siempre se ha visto demasiado barroca con alguien adornándola, y es que nunca olvides que ya brilla por ella sola. Limítate a ser su luna, y de dar la luz que ella te da cuando ella no está. Y durante esos días no le hagas canciones tristes, porque sabe perfectamente que se te da bien hablar del mal cuando no estas bien. Sabe que eso es tu inspiración, tu castigo, tu cruz. Querrá ayudarte a llevarlo sobre la espalda, pero jamás se te ocurriría hacerle el mas mínimo rasguño. Y probablemente se rían de ti o se enfaden, pero no te preocupes. Eres paciente.

Y por último, si no eres nada de esto supongo que te has rendido, saltando del camino y dejando al oxigeno irse. Hace tiempo que no querías dejar el calor y el cariño de tu madre. Desatar las hiedras llamadas gravedad y dejarte llevar hacia tus creadores. Dejar todo hecho un desastre, el cuento sin punto final.

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