sábado, 29 de noviembre de 2014

Hijos de Edvard.



Déjame hacerte un par de lineas a esnifar, para hacerte volar sin la necesidad de perjudicar la salud, si eso el alma. Nadie canta con su voz de hablar, al igual que nadie habla con las palabras que les chiva el corazón. Quizá no eras tan guapa, pero las sombras de tu cara hacia perfecto el brillo de tus labios. ¿Y el de tus ojos de dónde sale? dan volumen y realidad a mis intentos de dibujarte. Si, soy el griego intentando comprender el cielo. Me temo que el cielo ya no es azul, ahora está sucio. He pagado mis deudas aquí, vente a mi chalet de fantasía que está muy muy pero que muy lejos de aquí. Allí puedo cantar sin que se quejen. Aquí duermen la siesta todo el día.

No soy de barro, y tampoco me falta una costilla. Me dan arcadas cuando dicen que debo creer mas en eso que en utopías; creo que son las mismas arcadas que te daban cuando yo hablaba del mañana.
Quizá debería sujetar el suelo a mis pies, amordazar el pañuelo con mi boca, encadenar mi cabeza y vaciar mi pecho. No se si debería golpear con mi cabeza a un bordillo y cambiar el sentido. No recuerdo como he llegado a este sitio, creo haber dado la vuelta al río. Nacer y crecer solo. Quizá solo estoy esperando al día en el que me digan: haz las maletas que vengo a rescatarte. Dejar de intentar ser siempre un héroe y aceptar la mano cual doncella. Mientras tanto me la juego en párrafos intentando convencerte, esperando el día.

No soy poeta, y a veces me cuestiono si soy humano... por qué todos lo tienen claro y lo dan por hecho. No soy nada que me meta en una categoría, me niego. No permito que me digan que no puedo, pero siempre soy el primero en decírmelo. No me dejes abajo que te hundo con cariño. Tomé ejemplo y ahora soy el pasado de ella. Aprendí a la fuerza que es verdad que el viento y el tiempo se llevan las palabras. Mi sueño es que ese mismo viento me lleve, y acabar desembocando en forma de inspiración de un domingo por la noche. Que me pasen a tinta china y acabar impregnado en su melancolía negra y sutil. No es clásica, ni alternativa, por suerte es siempre la misma.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Releer.





Nunca he sabido como hacer una entrada realmente. ¿Hay algo que diga qué está bien o está mal, porque sinceramente creo que no. Todo va en relación a los gustos de cada uno, y por primera vez voy a escribir para ti, si, para ti, para el Yo de cada uno de vosotros. Solo quiero decir que tu eres tu, no olvides de dónde vienes y a dónde vas. 

Si alguna vez consigues tus sueños recuerda que eso no te hará feliz, párate a pensar que sentías, el qué sientes ahora y lo que sentías antes de ahora. Si alguna vez el ego te vuelve ciego lee esto. Aunque se de sobra que te han tratado mal por un ego demasiado subido, el cual en la vida has visto. Quizá está allí... por las estrellas, o es que no existe quien sabe.

Y si alguna vez tienes una familia recuerda que no es tu sueño, pero no todo el mundo sueña lo mismo. Se que no se te daría bien ser padre, porque todo eso de meterte u ocuparte de la vida de alguien no se te da demasiado bien. Creo que sólo sabes quejarte, y con quejas no se enseña, porque si no tu hijo sería como yo. Como mi hijo.

Y si acabas sólo recuerda que siempre es como te has visto, no te sorprendas. No te niegues a la melancolía que las noches te ofrecen, pues nadie mas te hará compañía. Vive, vive a través del recuerdo... porque todos sentimos. Hasta el que dice que no, aún recuerda el cómo se debería de sentir. Y si hallas refugio en casas de harina y sueños de ácido, recuerda que eso nunca fue tu estilo, que el fino cabello blanco de la soledad no es para nosotros.

Si alguna vez la encuentras y consigues calmar esta sed que sientes desde sabes Dios cuando, no lo hagas mal, sabes que nunca querría herirte de cualquier manera. No hagas que renuncie a su forma de ser, siempre se ha visto demasiado barroca con alguien adornándola, y es que nunca olvides que ya brilla por ella sola. Limítate a ser su luna, y de dar la luz que ella te da cuando ella no está. Y durante esos días no le hagas canciones tristes, porque sabe perfectamente que se te da bien hablar del mal cuando no estas bien. Sabe que eso es tu inspiración, tu castigo, tu cruz. Querrá ayudarte a llevarlo sobre la espalda, pero jamás se te ocurriría hacerle el mas mínimo rasguño. Y probablemente se rían de ti o se enfaden, pero no te preocupes. Eres paciente.

Y por último, si no eres nada de esto supongo que te has rendido, saltando del camino y dejando al oxigeno irse. Hace tiempo que no querías dejar el calor y el cariño de tu madre. Desatar las hiedras llamadas gravedad y dejarte llevar hacia tus creadores. Dejar todo hecho un desastre, el cuento sin punto final.