jueves, 9 de octubre de 2014

Paz, o eso decían.

No se si llamarte Lennon, mi ídolo, o mi verdad. Mi dolor o quien me enseñó a sentir. Realmente no tengo ni puta idea de cómo llamarte y me gusta así. Ojalá pudieras leer esto, no sabes cómo me gustaría, lo juro. Podría decirte mil enseñanzas que has grabado en mi moral, como la perspectiva de los jóvenes estúpidos con faltas de verdad, pero con ganas. Podría decirte que gracias a ti soy el típico chaval frío y cariñoso a la vez, ya que no digo lo que no pienso pero demuestro lo que siento. Podría decirte que he escuchado todas tus canciones pero mentiría, pues he escuchado todas desde que tengo conciencia y nunca me he cansado. También es verdad que cuando realmente te conocí fue en segundo de la ESO, porque fue cuando realmente te entendía, me metía en tus letras y de alguna forma seguías vivo. Oh mi Lennon... gracias por todo, gracias por hacerme ver el viento, gracias por aclarar esta mente sórdida y dolorida. Y si alguna vez hice algo bien con quien me ha querido, es gracias a que me enseñaste a dar lo que tengo sin recibos. Dar sin endeudar, porque las promesas a veces matan mas que la verdad, porque nadie te ama cuando estas deprimido y arruinado, y nadie puede verte cuando estas en la novena nube. Diste algo mas que una ideología, me diste una especie de esperanza hacia el mundo cuando todo estaba perdido. Cuando me sentía hundido tus letras me hundían mas, pero para que la presión me sacara hacia afuera a toda velocidad. Cambiaste mi barco hundido por uno de corcho y pude ver. En definitiva, no me quiero enrollar mucho mas. Gracias por todo Papá, si me dejas llamarte así.

No hay comentarios:

Publicar un comentario